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jueves, 5 de julio de 2012

La Palabra perdida

Cada día cuesta más dar valor a determinadas palabras. Buscar el significado de las mismas o atender al por qué de su concepto. Esta reflexión surge, en buena medida, tras la lectura de los distintos medios.

Cómo es posible que una persona, con 84 años,dirija el consejo de administración de una entidad financiera tras un periplo de 20 años y no se vaya por querencia propia.
Cómo es posible que una federación, de éstas que gobiernan el deporte mayoritario y que recibe algún que otro emolumento de las arcas de todos, pueda ser dirigida por una persona que lleva más de 20 en el cargo y, además, se deje acompañar de quiénes hoy no son nada y ayer dirigieron clubes deportivos.

Cómo es posible que, en otra era, determinados primeros espadas de la política obtengan su refugio en sedes directivas de grandes empresas que vienen a desarrollar actividades,que inciden en nuestro quehacer diario y de qué manera, a cambio de un recibo tarifario mensual que a veces ni leen sino que estiman.

Cómo es posible que quiénes antes mordían hoy se escondan en la defensa de presunciones de inocencia y quiénes antes negaban comisiones de investigación hoy gritan por su formación, aunque no en todos los foros (la alegría va por barrios).

Cómo es posible que determinadas Instituciones al servicio y defensa de la ciudadanía, necesitadas de cierta independencia, se vean nutridas en su dirección de personas recuperadas, vaya a saberse de dónde, en honor a lo que antaño fueron en ministerios o alcaldías.

Cómo es posible que la imputación realizada por un juzgado de la audiencia nacional por delitos, no precisamente menores, sea contestada en la forma en la que se ha hecho. Imputación que abarca a la casi totalidad del abanico existente, incluído el sindical.

Cómo es posible que vayamos cada 4 años a reflejar nuestra voluntad y, lo mejor, que nos animen a ir a expresar nuestra visión, todo ello, a partir de unos Listados confeccionados en el interior de ciertos despachos y no permitan que elijamos a aquellos de sus integrantes que más reconforte nuestro pensar. Y ello tanto en la elección política como en la sindical.

Aquella palabra perdida que origina este pensar es Regeneración. ¿ Nos suena ?.

1 comentario:

Bito dijo...

Como es posible? Porque este es un país de pandereta, fútbol y toros dirigido por unos mediocres sin criterio y dispuestos tragar con cualquier cosa cn tal de mantener o conseguir unos privilegios que con su formación nunca hubieran conseguido de manera honesta. Y además nunca les pasa nada a esta banda!! Me estreno en este blog a la sombra.