A nadie extraña que la mayoría de la ciudadanía manifieste sentirse alejado, en mucho, de aquellos que tienen el noble arte de representar al conjunto de todos nosotros, ya sea en su Municipio, en su Provincia, en su Comunidad o en el Estado.
Sentimiento de lejanía que resulta, en sí, propio de toda una Tesis doctoral, que evalúe su causa, su génesis, su por qué, y acierte en encontrar su solución.
A este pensamiento llego tras leer en el Huffington Post (http://www.huffingtonpost.es/2012/06/17/retrato-cascos_n_1603368.html?utm_hp_ref=mostpopular) un artículo acerca del coste que se va a pagar por un retrato de un ministro asturiano, cercano a 190 mil euros, que contrató el insigne pepiño. Pero que no es el único. Porque ya había sido contratado un retrato del manchego que fuera ministro y presidente del congreso por 82 mil euros. Y en otro caso, como el gallego que fuera miembro de la comisión europea y luego presidente del congreso, la pintura deja paso a la fotografía, eso sí, tras abonarse 24 mil euros.
La justificación ofrecida : es tradición dejar semblanza. Lo positivo : el buen gusto a la hora de elegir artista (Antonio López ; Bernardo Torrens; la nacional de fotograía García Torrens). Lo negativo : ninguno se rasca el bolsillo, lo pagamos todos. Con la que está cayendo.
Cuánta lejanía nos atesora.
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