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domingo, 24 de junio de 2012

Yo, mí, me, conmigo,...

Acabo de leer en un diario digital, El Huffington Post, que aquel con nombre veraniego que marchó hace más de una década, víctima de su debilitado corazón, advierte de su regreso y, ahora, bajo el paraguas de un colectivo (uno más) y con el objetivo de influir en el Poder. Ahora, eso sí, no ya como lo hace hoy en día ese otro colectivo al que él pertenecía años atrás ,pues parece que los valores se habrían ido perdiendo.

No sabemos qué valores son éstos. Si los propios. Si los que tenía el grupo cuando él marchó. Si, no siendo aquellos, son los que realmente debieran de ser. Si los que no han sido porque nunca fueron. Si no pudieron ser porque se perdieron. En fin, yo, mi, me, conmigo.

Me llama poderosamente la atención que la vuelta sea subrayada como la referencia de una nueva mayoría. La necesidad de representar lo que no está representado. Esto es, que se aglutine la vuelta en la necesidad de representar una mayoría que anda por ahí dispersa, perdida, errante. Arrogarse la representación de la mayoría, no representada. Siempre es lo mismo. la mayoría no se encuentra representada y tengo yo que volver, aunque realmente nunca me fui. La doctrina del mesías que viene o la doctrina del que nunca se fue, del que siempre estuvo ahí. Vaya, no terminan de marchar. No terminan de dejar paso.

Cada día me sorprende más los hechos y razones de estos nuestros políticos. ¿ Acaso olvidan que la representación se ofrece desde unas elecciones democráticas y no ya desde unos renglones de un periódico, desde unas amables palabras de una programa de televisión o desde una entrevista radiofónica ?.Porque si esto no fuera así, ¿para qué quieren entonces que vayamos a votar?. Si sale lo que quiero, bien. Si no sale, entonces el cuento cambia y aquí nadie está representado.

En fin, cuánta democracia tenemos aún que alimentar.

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