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domingo, 18 de noviembre de 2012

Miliki


Vaya, nos ha dejado Miliki. El llamado Payaso de la tele. Ese que supo, junto al resto de familiares dedicados al mismo oficio (Gaby y Fofó), elevar y dignificar el nombre de “payaso”, como ya lo hicieran, en su momento, los hermanos Tonetti, grandes donde los haya, otra saga familiar enfrascada en el noble arte de hacer reír a los niños.

Los payasos de la tele y los hermanos Tonetti, sin duda alguna, han sido los payasos más importantes de España en la segunda mitad del siglo XX.

Acontecimientos como el descrito lleva a pensar en aquello del paso de la vida.

Emergen recuerdos de la infancia cuando, bien sentado ante el televisor o bien disfrutando directamente del espectáculo bajo la enorme carpa a rayas, uno aplaudía sin freno y reía lo indecible y mucho más. ¿ Quién no recuerda sus actuaciones y, sobretodo, sus canciones ?.

Todavía hoy estas melodías son trasladadas a nuestros infantes en los parques, calles y plazas, y hasta en los hogares bailamos al son de su letra y música, recreándonos al más puro estilo circense y deleitándonos con las carcajadas que nuestros peques profieren al vernos mover de forma tan poco rítmica. ¿ Quién no recuerda canciones como “Susanita tiene un ratón”, la propia “gallina turuleca”, “mi barba tiene tres pelos”, “hola Don Pepito”, “el auto feo”, “cómo me pica la nariz”, por decir unas cuántas de sus míticas canciones.

Es que sólo leer o recordar el nombre de estas canciones genera el ánimo de cantarlas o tararearlas, como si estuvieran ocupando una trocito, imborrable, de nuestra memoria. He escuchado muchas veces a mis mayores que existen cosas en la vida que, para bien o para mal, no se olvidan y creo que estas melodías pertenecen afortunadamente al primer grupo, y para siempre.

Descanse en paz D. Emilio, pero sepa usted que, con su marcha, se va también un trocito de la vida de muchos de nosotros.

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