Vaya,
nos ha dejado Miliki. El llamado Payaso de la tele. Ese que supo, junto al
resto de familiares dedicados al mismo oficio (Gaby y Fofó), elevar y
dignificar el nombre de “payaso”, como ya lo hicieran, en su momento, los hermanos
Tonetti, grandes donde los haya, otra saga familiar enfrascada en el noble arte
de hacer reír a los niños.
Los
payasos de la tele y los hermanos Tonetti, sin duda alguna, han sido los payasos más
importantes de España
en la segunda mitad del siglo XX.
Acontecimientos
como el descrito lleva a pensar en aquello del paso de la vida.
Emergen
recuerdos de la infancia cuando, bien sentado ante el televisor o bien
disfrutando directamente del espectáculo bajo la enorme carpa a rayas, uno
aplaudía sin freno y reía lo indecible y mucho más. ¿ Quién no recuerda sus
actuaciones y, sobretodo, sus canciones ?.
Todavía
hoy estas melodías son trasladadas a nuestros infantes en los parques, calles y
plazas, y hasta en los hogares bailamos al son de su letra y música,
recreándonos al más puro estilo circense y deleitándonos con las carcajadas que
nuestros peques profieren al vernos mover de forma tan poco rítmica. ¿ Quién no
recuerda canciones como “Susanita tiene un ratón”, la propia “gallina turuleca”,
“mi barba tiene tres pelos”, “hola Don Pepito”, “el auto feo”, “cómo me pica la
nariz”, por decir unas cuántas de sus míticas canciones.
Es
que sólo leer o recordar el nombre de estas canciones genera el ánimo de
cantarlas o tararearlas, como si estuvieran ocupando una trocito, imborrable,
de nuestra memoria. He escuchado muchas veces a mis mayores que existen cosas
en la vida que, para bien o para mal, no se olvidan y creo que estas melodías
pertenecen afortunadamente al primer grupo, y para siempre.
Descanse en paz D. Emilio, pero sepa usted que, con su marcha, se va también un trocito de la vida de muchos de nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario