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miércoles, 23 de enero de 2013

¿ PAREN, QUE QUIERO BAJARME ?


Qué mejor terapia que la de sentarse al final del día, tras una dura jornada laboral, y contemplar la prensa digital por aquello de conocer qué le pasa al mundo y, sobretodo, que forma habría para poder bajarse del mismo, como decía la célebre personaje del mítico Quino, aquella a quién no le gustaba la sopa.

Seguro tampoco le gustaría a este entrañable personaje la primera noticia que une puede leer. A mi tampoco : la sorprendente y tan discutida amnistía fiscal aflora 40 mil millones de euros (4 puntos del PIB), pero sólo ha podido echarse mano de un 3% de los mismos  (http://politica.elpais.com/politica/2013/01/23/actualidad/1358945495_583099.html)¡¡ vaya hombre !! Esto es, de los 2.500 millones que el gobierno esperaba obtener, sólo 1.100 han pasado a formar parte de la caja de todos. Y encima el tipo pagado por los evasores para blanquear sus bienes es de un 3% y no el 10% previsto en la medida tan solidaria que aprobó el actual gobierno, cuando otros ¿tontos? que pagaron religiosamente en su tiempo superaron el 20% o más.
Seguidamente puede uno leer atónito lo sucedido con la Fundación Ideas creada por el Partido del señor Rubalcaba y que viene presidiendo aquel ministro que estableció en la primera legislatura del señor de las cejas el “papeles pa tós”, y el consecuente fenómeno inmigratorio que vino después, sin estar los de aquí preparados para la avalancha habida sanitaria y educativamente hablando, claro. Pues resulta que el director de la misma crea, parece ser, un personaje y lo hace columnista para abonarle 3 mil del ala. Ya lo han cesado y solicitado la devolución de la pasta, no precisamente italiana. Bochorno. Bochorno. ¿Alguna dimisión más?.

Y sigue uno el periplo de la jornada y observa que en las tierras aquellas del Mas se aprueba aquello del no querer ser, esto es, aquello de que corramos una cortina para esconder los problemas que verdaderamente interesa a la población (que no le cierren ambulatorios, geriátricos, guarderías, escuelas, que paguen salarios en la ayuda a la dependencia, a empleados públicos, etc… por citar, así, algunos, sin más). Total la población ni se va a dar cuenta. Hablemos de esto, que nos permite tapar aquello, y así seguimos tranquilos pisando alfombras mullidas y sentando nuestra posadera en tronos  de noble cuna. ¿ A quién le interesa cuentas en países lejanos o entramados para revisar el coche ?. A nadie. No le interesa a nadie. No debiera interesarle a nadie.
Y el negro de los sobres del ex tesorero, que nadie vio, que nadie oyó, pero que haberlos, parece ser, haylos, aún colea, a pesar de anuncios de gran porte acerca de próximas auditorías, internas y externas, verticales y horizontales, terranales y celestiales, terráqueas y espaciales, que, va a ser que sí, a uno le aportan plena tranquilidad y serenidad, la que necesita, sobre todo cuando acaba de escuchar aquello de vayamos pues a un gran pacto contra la corrupción. La verdad es que une pierde la cuenta de cuántos grandes pactos se han propuesto, por los unos y por los otros, pero a ninguno le oigo apostar por la fórmula mágica que tan bien nos haría en estas lides y en estas pretensiones : las llamadas listas abiertas.

Esto se trae acolación para adherirse al magnífico artículo de opinión que Manuel Vicent publicó este pasado domingo en diario El País, titulado “descarga” (http://elpais.com/elpais/2013/01/19/opinion/1358620622_622790.html ). El mismo recoge frases que deberían ser esculpidas en mármol.
Cabe unirse a ello principalmente desde la reflexión de que necesitamos que nos dejen elegir a la persona de nuestros representantes, y que no sea el partido el que elija su lista de personas para que vaya luego  el ciudadano de a pie a la urna a depositarla. Si dejaran seleccionar a uno, dos o tres, de aquella lista ganaríamos mucho porque el elegido rendiría cuenta a los ciudadanos de sus hechos, directamente, sabedor de que de ello depende el que pueda seguir pisando en alfombra cómoda o posándose en sillón de abolengo, y no ya de pasar la mano por encima del hombro de quién mece su designación como representante de todos. Con ello las corruptelas se reducirían notablemente.
¿ Dan ganas o no de bajarse ?.
 

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