Qué
mejor terapia que la de sentarse al final del día, tras una dura jornada
laboral, y contemplar la prensa digital por aquello de conocer qué le pasa al
mundo y, sobretodo, que forma habría para poder bajarse del mismo, como decía la
célebre personaje del mítico Quino, aquella a quién no le gustaba la sopa.
Seguro
tampoco le gustaría a este entrañable personaje la primera noticia que une
puede leer. A mi tampoco : la sorprendente y tan discutida amnistía fiscal
aflora 40 mil millones de euros (4 puntos del PIB), pero sólo ha podido echarse
mano de un 3% de los mismos (http://politica.elpais.com/politica/2013/01/23/actualidad/1358945495_583099.html)¡¡ vaya hombre !!
Esto es, de los 2.500 millones que el gobierno esperaba obtener, sólo 1.100 han
pasado a formar parte de la caja de todos. Y encima el tipo pagado por los
evasores para blanquear sus bienes es de un 3% y no el 10% previsto en la
medida tan solidaria que aprobó el actual gobierno, cuando otros ¿tontos? que pagaron religiosamente en su tiempo superaron el 20% o más.
Seguidamente
puede uno leer atónito lo sucedido con la Fundación Ideas creada por el Partido
del señor Rubalcaba y que viene presidiendo aquel ministro que estableció en la
primera legislatura del señor de las cejas el “papeles pa tós”, y el
consecuente fenómeno inmigratorio que vino después, sin estar los de aquí
preparados para la avalancha habida sanitaria y educativamente hablando, claro.
Pues resulta que el director de la misma crea, parece ser, un personaje y lo
hace columnista para abonarle 3 mil del ala. Ya lo han cesado y solicitado la
devolución de la pasta, no precisamente italiana. Bochorno. Bochorno. ¿Alguna dimisión más?.
Y
sigue uno el periplo de la jornada y observa que en las tierras aquellas del Mas se
aprueba aquello del no querer ser, esto es, aquello de que corramos una cortina
para esconder los problemas que verdaderamente interesa a la población (que no
le cierren ambulatorios, geriátricos, guarderías, escuelas, que paguen salarios
en la ayuda a la dependencia, a empleados públicos, etc… por citar, así,
algunos, sin más). Total la población ni se va a dar cuenta. Hablemos de esto,
que nos permite tapar aquello, y así seguimos tranquilos pisando alfombras
mullidas y sentando nuestra posadera en tronos
de noble cuna. ¿ A quién le interesa cuentas en países lejanos o entramados para revisar el coche ?. A nadie. No le interesa a nadie. No debiera interesarle a nadie.
Y
el negro de los sobres del ex tesorero, que nadie vio, que nadie oyó, pero que haberlos, parece ser, haylos, aún colea, a pesar de anuncios de gran porte
acerca de próximas auditorías, internas y externas, verticales y horizontales, terranales y celestiales, terráqueas y espaciales, que, va a ser que sí, a uno le aportan plena tranquilidad y serenidad, la que necesita, sobre todo cuando acaba de escuchar
aquello de vayamos pues a un gran pacto contra la corrupción. La verdad
es que une pierde la cuenta de cuántos grandes pactos se han propuesto, por los
unos y por los otros, pero a ninguno le oigo apostar por la fórmula mágica que
tan bien nos haría en estas lides y en estas pretensiones : las llamadas listas
abiertas.
Esto
se trae acolación para adherirse al magnífico artículo de opinión que Manuel Vicent
publicó este pasado domingo en diario El País, titulado “descarga” (http://elpais.com/elpais/2013/01/19/opinion/1358620622_622790.html
). El mismo recoge frases que deberían ser esculpidas en mármol.
Cabe unirse a ello principalmente desde la reflexión de que necesitamos que nos dejen elegir a la persona de
nuestros representantes, y que no sea el partido el que elija su lista de
personas para que vaya luego el ciudadano de a pie a la urna a depositarla. Si dejaran seleccionar a uno, dos o tres, de aquella lista ganaríamos mucho porque el
elegido rendiría cuenta a los ciudadanos de sus hechos, directamente, sabedor
de que de ello depende el que pueda seguir pisando en alfombra cómoda o
posándose en sillón de abolengo, y no ya de pasar la mano por encima del hombro
de quién mece su designación como representante de todos. Con ello las
corruptelas se reducirían notablemente.
¿ Dan ganas o no de bajarse ?.
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