A
estas alturas de la película uno tiene la sensación de presenciar la
verticalidad de un partido de tenis, siendo un espectador al que no se ha
invitado, y que ni siquiera ha adquirido su entrada para presenciar este
partido.
Este
espectador, asombrado, que observa cómo desde allá arriba actúan algunos sin
ningún tipo de vergüenza, y con mucho descaro, al amasar ingentes cantidades de
dinero, bien guardaditas en cuentas bancarias del país de la vaca de color
violeta que incita a disfrutar del producto del cacao, y que atónito ve cómo,
también allá arriba, se desvían fondos públicos recibidos en una fundación (ay,
las fundaciones) vinculada a un partido político mayoritario hacia personas
allegadas a quiénes las dirigen o gobiernan, recibe hoy noticias, que vienen
ahora desde abajo (de ahí la verticalidad), referidas a un fraude en el cobro
de lo que constituye la ayuda social, esto es, la parte que a este espectador
se le quita de su sueldo para aportar al bien común, entre lo que se encuentra
la construcción de hospitales, carreteras, la formación, el i+d+i, entre otros,
y, como no podía ser de otra manera, también la ayuda a integrar a quiénes
menos tienen o sencillamente no tienen. Y a lo que este espectador se presta de
buena gana.
Apunta
este sábado el diario Deia que la policía española desmantela en Bilbao una trama de
cobro fraudulento de ayudas, la renta de garantía de ingresos (RGI), por ser
cobrada 2 veces valiéndose de pasaportes falsos. Los detenidos, que no son de
aquí sino que vienen del Congo, se valían de su tarjeta legal de residencia así
como de un pasaporte falsificado para cobrar dos veces del erario público y,
por ello, aportaban 200 euros de los 1.800 euracos que recibían en total. No
está mal. el ritmo africano.
Claro,
a partir de aquí, pensamientos varios, demagogias múltiples, verdades a medias,
filosofías de bazar : ¿ probamos a ver si nos sale una ?. Intentémoslo, pues :
hombre, como roban los de arriba, ¿ por qué no van a robar los de abajo ?, que
diría el bueno de Robin Hood. Aunque también podría pensarse en aquello de que
encima que vienen desde fuera, y se les ayuda, nos la devuelven con creces, y
mira que gastamos en ellos. O simplemente pensar en que, visto lo visto, pues
ya sabemos lo que se dice del último.
En
fin, miremos arriba, o miremos abajo, observemos a un lado o a otro, lo que
está claro es que el tema no funciona y que cada día hay más gente que se
percata de que está haciendo el primo, mientras otros disfrutan (en más o en
menos, pero disfrutan) a manos llenas de las bondades y de la inocencia de otros.
No nos funcionan las cosas y debemos poner remedio a ello : necesitamos
Instituciones fuertes con instrumentos válidos, ágiles e inmediatamente operativos
de modo que quién la haga, la pague, y que todos seamos conscientes de ello :
al nacional, castigo contundente con inhabilitación incluída para ejercicio de
cualquier cargo público, más cárcel, multa económica y devolución cierta de lo
que se haya llevado (pero que lo devuelva de verdad, y no como Roldán) y al extranjero
que se le deje en la frontera con aquel letrerito célebre de persona non grata.
Ya está bien el cachondeo...
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