Nunca una palabra latina
fue tan repetida por los ciudadanos de nuestro pequeño mundo… habemus… ¿pero
qué habemus?.
Nos caracteriza la
necesidad de encontrar referentes, principalmente cuando las cosas no caminan
como debieran. Nos aferramos a la idea de que nuevas personas, quizás,
favorecen nuevas posibilidades, nuevas oportunidades y esto, bueno, está bien.
Pero como dice el castizo
refrán de “hay gustos pa tó” y, en este caso, nuestro recién estrenado togado
blanco ya ha recibido flores y, sobretodo, palos, incluso por quiénes ni
siquiera le conocen o ni siquiera profesan la religión que lidera este buen
señor. Por no decir ya de quiénes, por no saber, no saben ni dónde asoma el
país del que procede el protagonista. Y esto, no está bien.
No sé si resultará
consustancial a nosotros, la verdad, pero cabe plantearse qué nos lleva siempre
a subrayar lo negativo de una persona cuando hacemos una primera valoración de
la misma, a veces, incluso aportando cierta vehemencia en nuestro posicionamiento.
Y más cuando, si quiera, tenemos datos de la misma, más allá de lo que los
medios de comunicación trasladan. Esto no está bien.
Tratemos de quedarnos con
lo positivo y en este nuevo “habemus” debiéramos fijarnos en la primera vez que
en la historia milenaria de esta institución se ha acogido la particular
dirección de quién proviene de más allá del viejo continente, en concreto, de
la hermana Latinoamérica. Seguro nos aportará un nuevo rumbo, pues la orden de
la que proviene a ello apunta, por no decir ya sus gestos cotidianos en su
tierra de origen que dice mucho de su persona.
Ya lo dijo el gran líder :
“por sus hechos los conoceréis”…. ¿ acaso se nos ha olvidado?.
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