A veces recibir noticias, no por esperadas, te remueven internamente, te dejan frío.
En estas ocasiones me hago siempre la misma pregunta. ¿ Cómo puede ser que determinadas personas "adelanten camino" cuando aún les queda aquí mucho por hacer?. ¿Cómo puede ser que personas de bien, buenas personas, queridas y apreciadas, marchen sin ellas desearlo? ¿Cómo puede ser que personas positivas, que aportan, nos dejen porque sí? ¿Cómo puede ser que determinadas personas, sin nada que hacer y mucho que estorbar, no adelanten camino ?. En mi fuero interno, colisionan cuestiones de creencia y de fe, cuestiones de vida misma, sin que yo pueda evitarlo. Me resulta triste, muy triste, que personas vitales, que personas de bien, marchen. ¿Cómo puede ser?.
En estos días una de esas personas ha calzado sus botas de monte, con mochila y makila, y apretando bien su gorra, ha emprendido camino.
Es verdad que ha venido en sus últimos años dedicado por completo a la mejora de quiénes laboralmente le rodeábamos, y lo hacía bien. Y sabiendo que aún tenía mucho por hacer y por negociar, y su empeño en ello, yo me permito dudar de que el "comienzo de esta ruta" haya sido voluntaria, y es aquí donde el hecho me trastoca. La decisión de este Dios nuestro me resulta equivocada. Sabiendo de su afán por la mejora, sabiendo de su amor por la tierra que ha venido pisando y, sobretodo, por quiénes con él compartían la vida misma, me hacen ver que en este caso no se debía "adelantar camino".
Estoy seguro que allá, al final del camino, habrá también cosas que negociar y en esto quiénes allí se encuentren saldrán ganando, pero nosotros no. aunque desde luego seguirá trabajando allí, y será por todos nosotros.
A menudo escuchamos que ciertas personas no se olvidan, y es verdad. Es que es verdad, porque estamos ante una de ellas. Y no sólo por la labor desempeñada sino también por la disponibilidad que mostraba en los problemas de todos nosotros y en la búsqueda de soluciones. Particularmente no dejaré que esta flaca memoria mía quiera hacer de las suyas porque lo encerraré en mi recuerdo. Como bien dice el viejo dicho castellano, es de bien nacido ser agradecido.
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