Conozco
a muy pocas personas que sean capaces de llevar a la práctica todo aquello que
defiende, al formar parte de los valores y principios en los que cree, y ello a
pesar de la adversidad y del coste que supone para su día a día.
A las que
conozco, en ciertos casos, no comparto su forma de entender la vida y en cómo
debiera ser organizado todo aquello que nos rodea, pero sí reconozco en ellos
su valía y su honestidad por llevar hacia adelante aquello en lo que creen sin importar
el coste personal a recibir.
Hechos
recientes me llevan a escribir acerca de ello. Me resulta costoso por mi proximidad
y porque esto último va a impedir ser objetivo. Resulta harto complicado
esbozar unos renglones acerca de la honestidad, la máxima honradez, y la
defensa de la palabra dada, en relación a una persona cuando mi cercanía a ella
impide moverme desde la más absoluta subjetividad hacia ella. Aún así
intentarlo merece la pena, principalmente por el ejemplo que, en el día a día,
viene demostrando. En efecto, sus hechos me mueven a ello.
Siempre
he defendido que la Política lo es todo, y esto en el buen sentido de la
palabra. Ya decía Aristóteles en su obra Política, en su Libro primero, que el
hombre es un animal político. Es verdad, cada uno de nosotros llevamos un modo
de hacer política, de dar forma a la vida en sociedad, porque la naturaleza nos
ha hecho así. La naturaleza no ha hecho nada en vano, como decía este gran
filósofo.
Y,
claro, con el actual desprestigio que tiene la política en nuestra sociedad,
dada la pérdida de legitimidad que arrastra por los hechos de muchos de los que
a ella se dedican, hay que convenir que dar una paso hacia adelante y apostar
por trasladar a la gestión pública una forma concreta de cómo hacer, resulta
hoy muy complicado.
No
es fácil moverse desde la comodidad que aporta el anonimato del patio de
butacas a subirse al propio escenario de la realidad política. Abandonar la
pasividad que respecto de la lucha política todo ciudadano lleva, porque
insisto todos la llevamos, y optar por ejercer la plena actividad en la defensa
de lo que uno entiende que debiera ser la gestión de los asuntos públicos, hoy
en día, tal y como está el patio, dice mucho.
Y
dice mucho porque no es fácil moverse desde la comodidad que un puesto de
funcionario de carrera aporta, más aún con el emolumento que al final de mes
llega en forma de nómina : es verdad, lo suyo cuesta alcanzar, y sacrificios
varios, hasta firmar la plaza obtenida.
Y
dice mucho porque no es fácil moverse desde la comodidad de una nómina de algo
más de 1.300 € para llegar a recibir escasos 200 € mensuales, y eso cuando a
dicha cifra se llega : 44 € por Comisión, 98 € por el Pleno que se realiza cada
2 meses, y 180 € por mantener el Acta de Concejal. Riqueza ésta que se suma a
aquella que procede de los propios Ahorros y que permite llegar a fin de mes.
Lástima que uno tenga que comer y hasta tener que pagar luz, agua y demás
embites.
Y
dice mucho porque no es fácil atesorar, tras más de 30 años de trabajo en la
Administración, experiencias de cómo
distintos personajes y personajillos han venido a tratar y gestionar los
asuntos municipales, algunos de forma tan grotesca, y quedarse quieto cual vaca
mira al tren.
Se
ha dicho siempre que la experiencia aporta riqueza y desde luego bienvenida sea ésta siempre a la gestión de lo
público, porque permitirá, digo yo, no incurrir en los mismos errores pasados.
Recientes
hechos conocidos a través de la prensa refleja lo mucho que aún nos queda por
recorrer en nuestra democracia, no sólo en las altas esferas sino tan bien en
las aceras en las que pisamos.
Esfuerzos
personales como el que me resulta conocido, sacrificios tan fuertes como este
que resulta cercano, no debieran quedar vacíos, no debieran quedar en saco
roto, y ello sólo por la actuación tan particular de terceros, que se decían cercanos,
y que desde la organización interna de las estructuras partidistas hacen y
deshacen sin el refrendo que la legitimidad por elección democrática aporta.
El pueblo es sabio y, con tiempo, sabrá premiar esfuerzos y sacrificios, con sonrojo de algunos y vergüenzas de otros.
El ejemplo está ahí.
2 comentarios:
Precioso y autentico!!!!
Me gusta mucho .... CONFIO en que un día el pueblo sea culto y propicie la verdadera Democracia
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