Ayer ha sido uno de esos
días en los cuáles colmas el ansia de observar en directo, de una forma muy
cercana, a una de esas personas que transmiten genialidad y maestría por los
cuatro costados, y a las que, desde hace ya tiempo, tenía ganas de vivirlas en
directo.
En efecto, ya existía propósito de ello, acrecentado tras ver el magnífico reportaje de Imprescindibles de RTVE : http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-joaquin-achucarro/1604903/
Este diciembre de 2013,
con las Navidades llamando a nuestra puerta, se ha presentado la oportunidad de
escuchar en el Teatro Campos de Bilbao las notas que Joaquín Achucarro consigue extraer de un piano, a partir
de la obra de distintos autores como Enrique Granados, Isaac Albéniz o el mismo
Robert Schuman, y qué bien que haya sido así. Exactamente pudimos escuchar cómo
este maestro interpretaba Coral preludio “Aquí viene el Redentor” de Bach-Busoni
; Fantasía Op. 17 de Robert Schuman ; Habanera de Ernesto
Halffter ; 3 Preludios (números 1, 9 y 7) de Federico Mompou ; Goyescas
(libro 2º) de Enrique Granados ; El Puerto (Iberia) de Isaac Albéniz ; Alborada
del Gracioso de Maurice Ravel. Así como el plus ofrecido con el nocturno de
Grieg.
No todos los
días se tiene la oportunidad de escuchar a personas del curriculum de D.
Joaquín : Premio Nacional de Música, Medalla de Oro de Bellas Artes, Comendador
de la Orden de Isabel la Católica y miembro de la Real Academia de Bellas Artes
de San Fernando, además de haber recibido el título de vasco universal así como
el de Ilustre de Bilbao.
Este bilbaíno octogenario
resulta entrañable y cercano, muestra pasión en cada una de las teclas que
presiona y demuestra su agradecimiento por todos y cada uno de los aplausos que
recibe, que son muchos. Traslada, en su diálogo, las ganas de escucharle.
Ayer se le veía feliz, se
le apreciaba contento por estar en su ciudad, en su casa, a pesar de los avatares
vividos en los días previos que él mismo explicó (artística caída en las calles
de su Dallas actual) y del catarro que mermaba su físico, pero no su empeño.
Gracias por venir,
encantados de haber podido escucharte.
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