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viernes, 6 de diciembre de 2013

Constitucionaleando


Hace hoy 35 años que quiénes conformaban aquello llamado España aunaron esfuerzos y, dando ejemplo a la mismísima comunidad internacional, lograron conformar un texto articulado que sentaba las bases de nuestra  convivencia. No es esta una cuestión baladí. Salíamos de una dictadura y, lo que es peor, de una fractura social que llegaba a separar o dividir a primos y hermanos. Nuestros hogares, y también nuestras plazas y calles, se dividían en colores.

Aquellos supieron posicionar nuestra gran Norma en la vanguardia del Derecho, no sólo europeo sino también Internacional. Nuestra norma constitucional incorporaba, como nadie, principios y valores que no tantos países ya disponían.
Precisamente la despedida del gran líder, quizás uno de los más influyentes del pasado siglo y de comienzos de este, Nelson Mandela, un día antes de la celebración de este aniversario constitucional, debiera servirnos para darnos cuenta que buena parte de los Valores que aquel defendió y que negaba la Sudáfrica del “Apartheid” han sido recogidos por el constituyente de 1978 en el primer artículo su texto : la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
Sólo esto debiera llevarnos a celebrar, cada 6 de diciembre, su vigencia.
Porque los derechos fundamentales que luego recoge, juntos a los derechos y deberes de los ciudadanos o los propios principios rectores de nuestra política social y económica (quizás falten algunos, quizás sobre otros), la Forma Política de gobernar España con la actual Jefatura del Estado y los separados Poderes del Estado o la misma Organización Territorial de este último, puedan generar largos debates y múltiples ideas, pero no debiéramos perder el norte : celebremos, primero, aquello que tenemos, que no es poco y no está mal. Luego ya pensemos en qué hacer, o en qué mejorar, pero luego, después de saber decirnos a nosotros mismos lo bien que lo hicimos festejando su existencia y lo que su contenido representa.  
Es una lástima que en este aniversario trascienda más los defectos o mejoras a pulir o incorporar que la celebración de sus 35 años. Y es que la carencia que tenemos de personas preparadas para gestionar nuestros problemas diarios genere que quiénes ocupan despachos y escaños, nacionales o regionales, y hasta municipales, centren la continuidad de su comodidad en reformar o modificar una Norma que tanto bien nos ha traído.
No es que reniegue de modificarla o reformarla. Reniego de abrir un melón sin saber muy bien para qué o con qué finalidad. Tóquese, pero con la suma de todos, porque lo que hoy tenemos ha costado mucho y no ha sido producto mismo de la casualidad.

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