Translate

lunes, 17 de marzo de 2014

La senda trazada

No te puede doler aquello que te ha hecho feliz. 



Recordar aquello que tanto tiempo te ha hecho feliz no debiera doler, antes al contrario. Recrear el pensamiento en lo que ha sido su presencia, su persona, en lo que te ha ofrecido y te ha dado, constituye en sí mismo el mayor de cuantos homenajes puedan ser ideados en favor de quien ya no se encuentre entre nosotros.

Uno acierta a pensar en todos y cada uno de los momentos compartidos. Y observas los buenos ratos, y los malos, desde una perspectiva que viene rodeada de paz y de tranquilidad porque en quien piensas solo irradiaba amor y bondad que son, precisamente, la antesala de tan importantes tesoros en nuestra existencia. Es verdad, yo no conozco maldad, no conozco malicia, en ninguno de los actos que ha desarrollado en sus 68 años de vida. Tenía otros defectos, claro, pero no esos, y esto la convertía en un ser excepcional.

Ha caminado y mucho. Durante largo tiempo, desde la mañana hasta la noche. A mi me hubiera gustado que aún continuara caminando un poquito más. Han sido esfuerzos diarios por engrandecer y unir. Y lo ha logrado. Su bagaje, que ahora queda, es amplio y generoso. Ha sabido transitar, que duda cabe, y ha sabido sumar valores y principios de vida que hoy se han convertido en señales, en itinerario a seguir. Me ha trazado la senda.

Sientes vacío porque el final de su camino ha llegado de forma injusta. Aún tenía ganas de sumar y aún podía recorrer. Quizás era esta la etapa en la que cualquier persona puede detenerse y observar, hacia atrás, aquello que ha sido hecho y regocijarse por lo que toca ahora disfrutar. Ha sido injusto, al menos para quienes aquí quedamos.

Es verdad que ahora hace frío. Mucho frío. Y que así será por largo tiempo. Permanecerá su recuerdo, porque nuestra senda ha sido trazada y con acierto.

No hay comentarios: