1
de septiembre de 2012. Curioso día este. Uno al levantarse ha tenido que mirar
a un lado y a otro. Arriba y abajo. Hasta debajo de su cama. Pensando en lo
oportuno de depositar los pies en el frío suelo de la estancia.
Curioso
día éste. Y no, precisamente, por aquello de que se acaba el verano, vuelta al
trabajo, vuelta a la normalidad, de nuevo la rutina, qué se le va a hacer… no. Parecía
como si algo tenía que ocurrir, algo tenía que aparecer, porque venimos
hablando de esta fecha, de este día, hace ya varios meses, en cualquier lugar
en el que uno se encontrase.
Es
esta una fecha a recordar. Hoy todo sube, y eso que no es 1 de enero, como ya
nos tienen acostumbrados. Lo difícil es saber qué no sube. La vida resulta ser
más cara, más difícil pero ¿ acaso importa?. Es esta una fecha en la que se
hace realidad una de esas medidas tributarias que se antojan… ¿ injusta ?, por
no utilizar otro exabrupto y hacer así honor a la educación que a uno se le
supone.
Y,
claro, hay que preguntarse dos cosas.
Primero
qué ha cambiado para que quiénes antes opositaban, y hoy gobiernan, cambien su
discurso acerca de lo maligno de incrementar la imposición indirecta por
aquello de incidir especialmente en los de siempre (qué útil resulta la
hemeroteca de cualquier diario o el propio “youtube” en donde queda uno
directamente retratado), para defender hoy a los cuatro vientos que es esta una
de las medidas estrellas que nos sacará del agujero económico en el que nos
encontramos. Defensa esta que, por cierto, resulta escasamente consistente
cuando se viene no sólo a incrementar los tipos impositivos sino también a trasladar
unos productos de unas categorías a otras incrementando así su devastador
efecto.
Y
que no vengan los otros enarbolando bandera alguna en defensa de la igualdad y
la justicia cuando también ellos, que hoy no gobiernan, elevaron los tipos de
este mismo impuesto causando semejante efecto en quiénes ahora dicen querer
defender.
Y
qué decir de quiénes con su voto apoyaron, tanto en un tiempo como en otro,
este tipo de medidas y sólo porque la caña que permanentemente tienen echada
reciba manjar en su anzuelo.
Y
en segundo lugar cabe preguntarse si verdaderamente lo que se pretende no se
lograría con la implementación de otras acciones o la adopción de otras
medidas. Esto es, queremos gastar menos y obtener mayores recursos para
posibilitar la viabilidad de nuestro llamado estado del bienestar, porque la
caja acumula telas de araña en lugar de monedas con las que satisfacer el
desarrollo de los servicios públicos.
Hace
unos días aparecía en un diario Manuel Pizarro, ex de endesa, el que fuera ministrable de
economía con D. Mariano y soporte de las que por aquel entonces era soporte de
sus teorías económicas y, por ello, adalid de la defensa contra la crisis no
reconocida (o no querida ser reconocida por el “pirata” Solbes) que ya
acechaba. D. Manuel no entendía esta subida pues acaba de afirmar que él habría
recortado "de todos sitios" antes de subir el IVA, que, de formar
parte del Gobierno, habría "evitado subir el IVA" porque a su
entender el primer paso que hay que dar para sanear las cuentas es ajustar los
Gastos y, una vez hecho esto, a ser posible, no subir los impuestos" (http://noticias.lainformacion.com/economia-negocios-y-finanzas/servicios-bancarios/pizarro-dice-que-el-habria-recortado-de-todos-sitios-antes-de-subir-el-iva_QyBGd2E4qbtNGwFJsXx8l7/).
Resulta
acertado este exdiputado al señalar que habría que reducir Gastos mirando en
todos sitios y cortando en todos sitios, y comprobar incluso si se está
haciendo un uso fraudulento de ciertos recursos como pensiones, sanidad,
dependencia, dietas, teléfonos, etcétera, cruzando datos, como acaban de hacer
los ministerios de sanidad, hacienda y asuntos sociales (por dios ¡!!...¿antes
no lo hacían?).
A ello habría que añadirse una Reforma del sistema financiero y del propio entramado institucional, aportando lógica y sensatez, huyendo de demagogías bananeras propias de tercera división.
Al
final, solución fácil : donde dije digo, digo diego, y que paguen los de abajo.
Los de siempre. Las medidas fáciles, como subir Impuestos, se le ocurre hasta
quién asó la manteca. No votamos porque sí, votamos para que se sepa gestionar
con inteligencia ante la adversidad, con destreza en la adopción de
instrumentos que logren amortiguar la crisis económica internacional, aspecto
éste que se le olvidó al señor de las cejas cóncavas en forma de flecha y por
lo cual se le envió a su casa.
Seguiremos
pagando el pato…. Resignación, ¿ o qué ?.
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