Translate

martes, 4 de septiembre de 2012

40 millones

Érase una vez una lluvia de millones (de euros, claro) que vinieron a caer a finales del estío en favor de un club deportivo, grande donde los haya. Lluvia aquella de la que se quiso proteger, enarbolando paraguas, toldos, y demás instrumentos no permeables, pero con infructuoso resultado. La lluvia mojó, y de qué forma.
 

 
Y acontece que este club, de honda, muy honda tradición, necesita de nueva dependencia, de nueva estancia, pues quiénes lo siguen cada quincena, que son muchos, no caben en la misma, sin considerar, claro, a todos aquellos allende los mares. Y en ello se está. Bueno, en ello se estaba, incluso antes de que lloviera : la petición de solucionar tal necesidad ya había sido atendida, la casa ya se estaba construyendo.
 
Y como si de cuestiones agrarias se tratase, pues en el campo la lluvia es sinónimo de riqueza en la mayoría de las ocasiones, la sustancial mejora económica no ha pasado desapercibida.
 
Ahora el casero quiere subir la renta mensual (cabe entender que sería proporcional al perfil del inquilino)  y eso no gusta a quiénes dirigen el referido Club, de muy honda tradición, se insiste, con mucho seguidor, pero uno más de los que existen en el territorio, algunos, por cierto, aún sin dependecia, sin estancia, y sin publicidad institucional.
 
Y cabe preguntarse si resulta entendible que la buena nueva se refleje también en aquello en lo que uno va a recibir en un corto plazo de tiempo, principalmente cuando no es, en sí mismo, el resultado de las propias arcas sino de la suma de la propia más la de terceros. No hay que olvidar que la Inversión viene asociada a la suma de varios, pero el recurso tiene, en su mayoría, un mismo origen, los Impuestos.
 
Y esta duda surge, más que nada, porque, con la que está cayendo ahí fuera a nivel económico, hay quiénes no comulgan con la perspectiva actual del deporte en cuestión (alejado ya de filosofías de antaño) y a quiénes no les resulta apropiado la inversión aprobada, que viene ya materializándose, cuando de la misma sólo disfrutarán unos pocos, aunque estos pocos sean muchos.
 
Veremos en qué queda todo esto. No sé por qué me da en la nariz que será germen de nuevas demagogias y de brindis al sol por parte de quiénes se acuerdan de nosotros cada cuatro años.  
 
 
 
 
 
 
 
o .

No hay comentarios: